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histoires.aikido.interviews.interview philippe gouttard 2.gouttard itw train thmbnsp 289¿Como empezó con Aikido?

Empecé Aikido en Francia hace ya mucho tiempo, tenía 16 años. Fue en Saint-Etienne con un maestro que dejo de enseñar Aikido al poco tiempo. Nuestro grupo se reunión para ver quien se haría cargo de las clases. La mayoría de los alumnos avanzados querían entrenar solo con el así que se fueron. En el grupo de jóvenes que quedo, yo fui el único dispuesto a hacerse cargo de las clases. Así fue como empecé a dar clases de Aikido. Era más como una gimnasia porque yo no sabía nada de Aikido pero me gustaban mucho los deportes. Hacíamos flexiones, abdominales, caídas, etc. etc. Cada año viajaba al extranjero para profundizar mi estudio. Así fue que conocí a Asai Sensei, Noro Sensei, Tada Sensei y todos los otros maestros japoneses que enseñaban Aikido en Europa. Cada vez que los veía les preguntaba si podía ir a Tokyo. Decían que si pero nunca encontré la oportunidad para ir. Hacia el final de los 70's, Tissier Sensei regreso de Japón Y su práctica me gustó mucho. Al final del año 1979 o 1980, termine yendo a Tokyo gracias a sus consejos y los conocimientos que compartió con nosotros.

¿Cómo llego a Japón?

La primera vez llegue con 3 días de atraso, había tomado Pakistan Airline y la segunda tome el tren transiberiano que resultó ser una gran experiencia también. La primera vez, nadie me estaba esperando en la estación y se suponía que tenía que encontrarme con unos amigos franceses. Si bien tenía la dirección, fue una pesadilla, no tenía idea de cómo llegar hasta ahí. Había aterrizado en Narita y me habían dicho que tenía que tomar el Skyliner. No entendía nada. Recuerdo llegar a Ueno pero obviamente, ninguna señal estaba en inglés, estaba todo en japonés. 

¿Cómo fue su primera clase?

Llegue un sábado a la noche, y al siguiente lunes estaba en el tatami del Aikikai A las 6:30 AM para la clase de Kisshomaru Doshu. Estaba tan cansado que me quede dormido no lo escuche entrar fue cuando las personas empezaron con Aiki-taiso que me levante. Pensé que no había sido un buen comienzo... 

Mi primer compañero fue un señor llamado Sato. Todavía se entrena en el Aikikai, es un conocido del actual Doshu. Muy Buena persona. El segundo no fue tan suave, era un uchi-deshi llamado Kasuya al que le gustaba golpear un poco a los extranjeros. Ya había escuchado de él porque había lastimado a unos amigos franceses con unas técnicas un poco fuertes. En el Aikikai, hacemos 4 veces cada uno, entonces el hacia las primeras 3 de forma amable y la última mucho más fuerte. Yo ya estaba esperando ansioso la 4ta para mostrarle... Pero al final no hubo mayor problema y pude terminar sin lesiones.

¿Qué le pareció el Aikido japonés?

Fue un cambio total de sensaciones y percepciones pero gracias a lo que había aprendido en Europa con Tissier Sensei y los maestros japoneses, pude adaptarme rápidamente. Había hecho mucho deporte anteriormente y eso me ayudo con las dificultades físicas del entrenamiento. Entrenaba football durante 5 horas diarias por lo que 2 o 3 horas de Aikido por día no me parecieron tan exigentes físicamente hablando. Esto me permitió seguir entrenando y tomarles ukemi a todos los maestros. Es algo que solía hacer tiempo atrás, Cada vez que veía a alguien que parecía fuerte, tenía que ir a entrenar con él. Muchas veces no entendía nada, pero el hecho de ser proyectado y soportar técnicas fuertes me daba mucho placer y confianza.

¿Cuál era su ritmo de práctica?

Hacia prácticamente todas las clases. Era la época de Yamaguchi Sensei, Osawa Sensei, Ichihashi Sensei, Shibata Sensei, todos esos maestros han fallecido o están viviendo fuera de Japón. Lo agradable era que había mucho menos personas y menos extranjeros que ahora. Recuerdo clases con Yamuguchi Sensei en las que éramos 10 o 20 personas en el tatami. No siempre pero en la clase de los lunes a las 5:30 PM éramos muy pocos porque la mayoría estaba trabajando a esa hora. Estábamos más cerca de esos maestros. En esa época también, los uchi-deshi jóvenes solían venir. Tuve la oportunidad de tener como compañeros de práctica a Yasuno, Seki, Osawa, Miyamoto, Yokota Sensei... También muchas horas con el actual Doshu durante las clases de su padre en la mañana. Era muy agradable.

¿Cómo era la vida en Tokyo en esa época?

La casa de mis amigos donde yo vivía estaba en Yotsuya Sanchome caminaba desde el Aikikai hasta mi casa atravesando callecitas pequeñas que ahora casi no puedo reconocer. Había casas pequeñas propiedad de lugareños ahora hay edificios altos, se siente un poco impersonal, un poco más frio. Pero sigue siendo Tokyo, y realmente me encanta porque cada barrio tiene su propia personalidad. Es muy bonito estar ahí. También me encantan los sauna y los baños públicos. Voy seguido ahí con mis amigos. Como la vida en Japón es muy dura, los japoneses han creado varios sistemas para hacer que las cosas sean más confortables. Me gusta especialmente la ausencia de agresividad. Vemos personas vistiendo cualquier tipo de ropa, desde los oficinistas usando trajes caros hasta personas con indumentarias realmente extrañas. Mujeres bien vestidas, otras con mini faldas y tacos altos. Todos coexisten pacíficamente. No hay ambiente de violencia. No sé si el Japón tal cual lo conocemos esta destinado a desaparecer pero espero que este espíritu japonés no se pierda. Cuando vas de compras, nadie se saltea la fila, es un poco tonto a veces pero es fantástico no tener que preocuparse por nada. Me acuerdo la primera vez que tomamos el metro, no compramos el ticket obviamente, el jefe de la estación nos miraba fijamente sin decirnos nada en absoluto, y después de 2 semanas, empezamos a comprar el ticket, sin haber sido castigados. Esto es algo que me enseño Japón. El castigo no funciona. Es por eso que no me gusta gritarles a las personas. Las personas cambian con el tiempo, solo tenemos que ser pacientes y amables con ellos.

¿No se entra en una rutina después de 30 años en Hombu?

Me encanta entrenar pero siempre tengo un poco de miedo dentro de mí. Cada vez que entro al tatami del Aikikai, estoy nervioso. Estoy nervioso de no ser lo suficientemente bueno, de no lesionarme, de no responder adecuadamente. Cuando salgo del dojo me siento bien, pero cuando regreso a la tarde, el nerviosismo regresa también a causa del tatami duro, el keikogi húmedo, etc. No tengo serenidad. Cuando les pregunto a otros si sienten lo mismo, siempre me sorprende que no tengan esa sensación.

¿Seré el único que tiene miedo?

Algo debe de estar mal. ¿Quizás las personas no se entrenan tan fuerte como yo?, No sé. No quiero saber. Lo que si se es que debo regresar al Aikikai porque es mi casa. Es el lugar donde aprendí gran cantidad de cosas, como en los seminarios de aquellas personas que me gustan. Quizás sea un poco atrevido decir esto pero Yamaguchi Sensei nunca dejo el Aikikai. Le ofrecieron muchas oportunidades para ir al extranjero pero solía decir: "no, Aikikai es mi casa”. Yo también, estoy feliz de volver al Aikikai. Nunca voy a enseñar en el Aikikai, nunca seré un Shihan pero no importa, solo quiero disfrutar cuando estoy ahí. Me siento feliz cuando el sensei viene a hablarme en el tatami. Saben que soy un extranjero y que nunca fui uchi-deshi, pero no tiene importancia. Como el Aikido es un sistema piramidal, hay un solo jefe, no dos, pero puede haber dos números 2, tres número 3, solo soy un número entre otros. Con mis virtudes y defectos. Estoy convencido de que cuando practico en el tatami, a algunos les gusta y a otros no. A veces me divierto, cambio la técnica... A veces juego con los japoneses, voy y tomo a otro compañero, dicen: "¡pero tú no eres mi compañero!” les digo: "perdón " y regreso. Intento traer un poco de libertad. Esto ha desaparecido un poco del Aikikai. Creo que es un poco serio ahora. 

¿Que ha cambiado desde la primera vez que vino?

En la época de Kisshomaru Doshu, Osawa Sensei, o Yamaguchi Sensei, era menos tenso. Había menos extranjeros, había menos profesionalismo en el Aikido. El entrenamiento en si era profesional pero no habían tantos seminarios ni esa idea de profesionalismo, en el tatami había un 6 Dan y el resto eran mayormente 1 o 2 Dan. Ahora todos son 4 o 5 Dan. Las personas ya no tienen 20 años entonces no podemos divertirnos como antes. Para mí, el Aikido es juego de adultos, la pasamos bien, no hay nada que probar. En el Aikikai hay un solo maestro, el Doshu, pero todos los profesores que surgen de ese tronco hacen cosas diferentes. Siguen los mismos principios. Pero en relación al cuerpo, la mente y la experiencia de vida personal, cada profesor es diferente. Pero no hay sorpresas, cuando vemos un shihonage, sabemos lo que es. Por eso los maestros no deberían decir "miren lo que estoy haciendo", ya que puedo verlo. Deberían decirnos “Hago esta técnica porque siento esto” o “hago esta técnica porque uke se movió así”.

Esto nos lleva al tema de los exámenes. En Europa especialmente, cuando juzgamos, no sabemos cómo decirle a alguien que no nos ha gustado lo que acaba de hacer. Encontramos justificaciones convencionales y decimos cosas como: "Reprobó pero no estuvo tan mal ", o "Aprobó pero debe trabajar más en esto”. Si está mal, está mal y si está bien, está bien. Si somos 25 jueces con visiones diferentes, el que aprenda bajo el número 26 y con otro enfoque, es natural que se sienta frustrado. No podemos ver los puntos Buenos de una persona, pero vemos las fallas enseguida. Si encuadramos a todos bajo una sola visión en particular, no vamos a salir adelante.

¿Considera que una evolución técnica en el Aikido sea necesaria?

No creo que hoy estemos hacienda el Aikido que O Sensei hacía. Pero el permitió que las personas desarrollaran el Aikido tal cual lo practicamos hoy en día. Hay que entender que si bien una base técnica en común tiene que permanecer, como con los idiomas, con el tiempo, a medida que la sociedad evoluciona, las palabras no tienen el mismo valor que antes. En Aikido, no sé si O Sensei reconocería su kotegaeshi en la forma en que los jóvenes del Aikikai hacen actualmente. Solo podríamos decirle que sin el hoy no estaríamos acá pero ya que él no está más aquí, hacemos lo que sentimos correcto tanto para nosotros como para los alumnos. Como profesores tenemos que formar alumnos que un día sean mejores y más fuertes que nosotros a una edad y grado equivalente, y que hayan desarrollado un Aikido más justo que lo que hacemos ahora. Si no logramos llevar el Aikido un poco más adelante de donde estamos ahora, es que nosotros los veteranos habremos fallado en nuestra enseñanza. En kotegaeshi no hay necesidad de destruir la articulación del compañero o proyectarlo con intención de matarlo solo porque sí. Lo proyectemos fuerte o no, el otro se levantara para atacarnos otra vez. Entonces es mejor que se pueda levantar en forma para poder continuar con la práctica. Si en la primera técnica lo destruimos, no volverá mas, no es humanamente posible. O desarrollara una actitud maligna, y el objetivo del Aikido no es ese. El objetivo es hacer que las personas se sientan libres y felices de practicar, así es como progresamos y quizás un día, logremos vivir en paz.

He estado pensando sobre el Aikido, porque las personas se lesionaban o porque sufrían durante la practica y he desarrollado el tipo de práctica que llevo ahora, que es, como trabajar lo más fuerte posible sin que ni uke ni tori se sientan frustrados ni molestos durante la práctica.

¿Qué entiende por fuerte?

Por fuerte no me refiero a fuerza física sino a un contacto íntimo, agradable y que deje existir al otro. Si practicamos así todo va a estar en nuestra vida. No necesitamos probar nada en el Aikido. No entiendo como una persona de 20 años puede pelearse con una de 60 años. O hay uno de ellos con 40 años de experiencia contra un joven que no podrá hacer nada, o hay otro joven y físicamente fuerte contra uno viejo y débil que ya no puede hacer mucho tampoco, y en ambos casos ninguno estará feliz. Cuando llegue a Japón me negaba a practicar con personas mayores, lo veía como una pérdida de tiempo. Pero ahora me doy cuenta que hay que practicar con ellos para entender su contacto y sus frustraciones. Para mí el Aikido es eso, es trabajar con muchos tipos de personas y ver que sensaciones y experiencias me aportan. Si bien eso no cambiara mi práctica, cuanto más trabaje y me mezcle con ellos, mayor cantidad de sensaciones me darán, y quizás un día, termine haciendo un Aikido completamente diferente pero sin saber porque.

Tengo varios amigos, uno de ellos es Guillaume Erard, que empezó un maestro, y le llevo años cambiar, se mudó a Tokyo y cambio otra vez, pero en una forma inteligente. Veo cosas buenas en personas así. Las personas usualmente se quedan estancadas en el pasado diciendo cosas como: "antes, Philippe era violento y bruto", yo no me sentía violento, me sentía mas bien atlético, algo que las personas que entrenaban conmigo no lo eran. Antes, siempre buscaba imponerme físicamente y muy seguido, los maestros me decían: "Philippe, necesitas envejecer". Yo les respondía: "¿Viejo como quién? ¿Cómo usted?". Al final, el ser viejo es aceptar que los jóvenes hagan las cosas de manera diferente a nosotros. Tengo que permitir que el joven haga su técnica y así poder expresarse. Después, si lo necesita, le mostrare la mía. Pero si lo aplasto desde el comienzo, se bloqueara y pensara que soy un viejo idiota. Tendrá razón al respecto y se terminara yendo. Tenemos que lograr que los jóvenes quieran trabajar con los viejos. Para eso, el viejo necesita un cuerpo que sea capaz de recibir la técnica del joven. Si me proyectan fuerte tengo que ser capaz de poder tomar un buen ukemi. Por el contrario, si cuando ponga un poco de potencia me bloqueo solo para mostrarle que no funciona, va a integrar esa sensación y la repetirá. 

En principio, el Aikido es un arte de contacto en el que tenemos que trabajar con un compañero desconocido que a menudo no tiene el mismo nivel que nosotros y que quiere practicarlo porque le es agradable. El Aikido es el único “deporte” donde los profesionales pueden practicar con los principiantes. Esto constituye el aspecto positivo y también el negativo del arte. En el tatami todos están convencidos que son muy Buenos porque dan su máximo pero muy seguido el máximo de uno es el mínimo del otro. Entonces el más avanzado tiene que empujar al máximo al otro sin pasarse del limite de lo que el cuerpo del otro puede aceptar. Si lesión a un principiante es que no tengo control. El Aikido es eso, es como resolver esos conflictos. Lo único que nos queda es entrenar muy fuerte sin lastimar al otro. Atención, esto no quiere decir que aunque yo lo proyecte sin mala intención el no sienta un poco de dolor, por eso nunca hago preguntas, solo espero que llegue la respuesta. Estoy listo a aceptar que, lo que hice, no correspondía en absoluto con lo que él esperaba de mí. 

¿Eso es lo que llamamos "armonía" en Aikido?

No lo creo, no puedo estar en armonía con alguien que no conozco. Sin embargo, tengo que estar en armonía intelectualmente para poder traducir con mis manos lo que estoy pensando. Si cuando decido hacer un ataque perfecto, mis manos hacen exactamente lo que mi espíritu quiso hacer, entonces estaré en armonía aquí y aquí. Es por esto que no entiendo cómo es que las personas pueden decir:”Perdón, no quería hacer eso realmente". ¿En que están pensando entonces? ¿No querías hacerlo pero tus manos si lo hicieron? ¿Cómo es posible que un maestro de Aikido no domine la distancia y el posicionamiento? Realmente no lo entiendo.

¿Cómo podemos evitar esos errores?

Tenemos que estar muy concentrados. Para el uke, todo debería ser fácil, y para Tori, las cosas deberían ser casi imposibles. Tori tiene que estar en sintonía con uke atravesó de lo que ve con los ojos o la forma en que toma ukemi. Esto lo aprendí de la osteopatía. Estudie osteopatía para entender cómo funciona el cuerpo. Las manos tienen que alcanzar un nivel de percepción muy alto sobre el mínimo cambio de dirección o sensación en uke cuando sujetamos fuerte, tenemos que darnos cuenta enseguida si el cuerpo se tensa o se relaja. Aikido es lo mismo, los errores pueden darse, pero antes de proyectar debemos mirar alrededor nuestro. Durante la práctica, muchas veces ajustamos la posición para proyectar al compañero hacia el exterior del tatami pero no quiero ser proyectado de manera segura, quiero ser proyectado de manera inteligente. Si mi compañero ve que hay una persona delante, debería frenar o cambiar de posición. No tiene por qué proyectar inmediatamente. Eso es inteligencia. 

El Aikido debería hacer a las personas más inteligentes, no intelectualmente sino físicamente. En la calle no te llevas por delante a una persona y le dices "Disculpe, no lo vi ", solo cambias de dirección. Pero en Aikido, los maestros a veces proyectan y dicen "Disculpe, no quería hacer eso”. No deberían haber cosas como "No quería hacer eso" en el tatami. En lugar de eso deberíamos decir "Disculpe, todavía carezco de técnica". No creo en el "No quería hacer eso".

El Aikido tiene que darnos un cuerpo inteligente, no deberíamos cometer errores .Los errores son posibles pero no deberíamos de cometerlos. Las artes marciales son para personas estúpidas... Que quieren ser más inteligentes. A veces digo: "Uke es un idiota que, después de una hora conmigo, debería entender mi técnica." "Si no logra la, entonces el idiota soy yo". Después de trabajar mí, uke es menos idiota, pero ni bien cambiamos de compañeros se vuelve un idiota otra vez. Si está demasiado seguro de sí mismo, nunca entenderá eso en otros. El objetivo del Aikido es tener una técnica perfecta que me permita a su vez entender la técnica de otros, no para imponer la mía sobre la de otra persona. El objetivo es no imponer nuestra técnica. Me tomo mucho tiempo entender esto. El Aikido es intentar comprender al otro, no intentar encontrar soluciones milagrosas.